A mi ex marido le dio un derrame cerebral. Yo estaba en Concepción veraneando y me llamó una amiga para contarme. Inmediatamente llamé a su mejor amigo del trabajo y comencé a recopilar información. De cualquier manera. Después llamé a su mamá y comprendí que la situación era realmente grave. Cuando hablé con ella iba manejando. Y me estacioné en una bomba de bencina para hablar mejor. Entonces colgué, encendí el motor, me puse a manejar de nuevo y me largué a llorar con todo. No habían muchas expectativas de sobrevida, sólo se espera un milagro, me había dicho su mamá. Creo que esa fue la frase que me caló hondo. Y no pude parar de llorar en todo el día.
En la tarde me fui a la casa de mi hermana y estuve conectada al teléfono todo el día. A cada rato me caían mis lagrimones y pensaba en todo lo que no le dije, en todo lo que vivimos y en cómo una persona llena de vida, un hombre fuerte y de 36 años estaba en ese momento luchando por quedarse con nosotros, conectado a un respirador artificial y en coma.
Era volver a revivir los recuerdos, la pena y el duelo de mi separación. Simplemente no me lo podía sacar de la cabeza.
Yo nunca tomo nada para dormir. Jamás. Pero esa noche me tomé un alprazolam y logré dormirme como a las dos de la mañana. Luego de hablar con mi sicóloga por teléfono la cual me terapeó express hasta esa hora y fue la que me dijo: tómate el alprazolam!!
Por esas cosas de la vida, yo tenía una tira en mi cartera que no era mía pero que la tenía ahí desde hacía tiempo. Por suerte.
A la mañana siguiente desperté tempranito y comenzaron nuevamente los llamados telefónicos. Llamé a la clínica y me dijeron que estaba muy grave. Fue la única información que me dieron: "muy grave".
A él le vino el derrame cuando estaba almorzando. Luego le vino un paro cardio respiratorio cuando lo llevaban hacia la clínica y después el derrame no se lo podían parar. Eran muchas las venitas que le sangraban entonces no había forma de hacerle parar esta hemorragia. Lo metían a pabellón para drenarle la sangre que se le iba acumulando y luego le cauterizaban las venas pero simplemente no podían cauterizarle todas. Eso fue el día viernes. El sábado no sé porque ya no me dieron infom más precisa.
El sábado en la mañana seguí con esa angustia horrorosa que no me permitía comer nada de nada. Solo liquidos. Entonces me decidí y tomé un avión para venirme a Santiago. Llegué a las 7:30 de la tarde, Felipe me fue a buscar al aeropuerto y partimos directo a la clínica. La sensación fue rara porque yo ya no era la señora pero sí me importaba demasiado y necesitaba saber cómo estaba. Por supuesto, de punto fijo estaba la polola. Me la presentaron, la saludé educadamente pero ella no dijo nada de nada. Entonces Felipe se puso a conversar con un amigo de él y a pedirle información. Ella se paró y se fue y no nos dijo nada. Comprendí que no nos diría nada y que por ahí nunca íbamos a enterarnos de la evolución de mi ex.
Entonces fuimos a la UCI de cardiología donde está internado y nos pusimos afuera a hacer guardia esperando a el doctor. De pronto salió una enfermera y Felipe le explicó la situacion: que yo era la ex mujer y que estaba muy preocupada por él. Ella me dijo que mejor no entrara a verlo pues quedaría muy impactada y peor de como estaba por lo que yo, super cobarde, no entré.
Por supuesto que cuando la enfermera hablaba yo me puse a llorar de nuevo y con malas noticias nos fuimos para la casa. La cosa no evolucionaba y si la lesión estaba en cierta parte del cerebro, el pronostico era muy malo.
Esa noche lloré como lloré el primer día que se fue de la casa. Con mucha pena y angustia.
Felipe, el santo, me consoló.
Ayer estuve mejor. En la tarde fuimos a la clinica de nuevo. Estaba la polola pero no se acercó y nosotros tampoco a ella. A la que sí me acerqué fue a su mamá. La pobre estaba super mal, como se suponía, pero la abracé y traté de darle mucha fuerza.
El diagnóstico seguía siendo el mismo: incierto. Habia que esperar. Él seguia en coma y al parecer lo mantendran en coma inducido por muchos dias mas para que su cerebro se recupere un poco del colapso que sufrió. Luego lo despertarán de a poco para ver cuál es el daño neurologico real que sufrió que espero no sea mucho.
Anoche llamé a mi ginecólogo que trabaja en la misma clinica para que me averigue todo y me cuente la verdad. Hoy me llamará de vuelta.
Y eso. Estoy shockeada y pienso que realmente eso que la vida cambia en un segundo no es sólo una frase cliché. Es totalmente verdad.
A mi me quedaron muchas cosas x decirle y espero que pueda hcaerlo algun dia.
Este viaje cósmico donde estamos metidos que es esta vida, realmente no es una broma.
lunes, 21 de enero de 2008
lunes, 14 de enero de 2008
PAP

Esta tarde me voy a ir a hacer un Pap. En este momento no estoy asustada, tal vez más rato sí.
La verdad estoy metida en un cuento que quiero terminar hoy y eso me tiene totalmente distraída.
Acá les pongo un reportaje que hice con respecto a este tema del Pap y que salió publicado en la revista Mujer de la Tercera hace ya más de un año.
Enjoy and learn!
Mi Pap dio positivo,
¿y ahora qué?
Al comienzo, la noticia puede parecer devastadora. Ante este panorama, el mejor consejo es no alarmarse demasiado. No vale la pena. En la gran mayoría de los casos las lesiones encontradas en este examen son de fácil tratamiento. La gracia del Pap está en encontrarlas antes que se conviertan en cáncer propiamente tal. Por eso, su vital importancia. A mí me pasó y esta es mi historia.
Me subí al auto con la absoluta convicción que todo estaba bien. No podía ser de otro modo. Me habían advertido que si el examen salía malo, no dudaban en llamarte para que te cuadraras de inmediato en la consulta del doctor. No puedo negarlo: durante una semana me preocupé cada vez que sonaba el teléfono pensando que seria la gente del laboratorio. Sin embargo, el tiempo pasó, nadie llamó y yo me relajé. Ese día almorcé sushi con una amiga. Recuerdo que fue sushi pues fue la última comida que pude ingerir en ese apacible estado de tranquilidad y armonía que cuando lo pierdes piensas con nostalgia si algún día lo podrás volver a recuperar. Luego de aquel almuerzo vendrían días de comidas inconclusas, ausencia parcial de hambre y un par de kilos menos. Cuando de crisis se trata, mi sistema nervioso siempre juega en mi contra.
Considerando que tenía un rato libre en la tarde y que ya habían pasado unas cuantas semanas, decidí que ya era hora de ir a buscar el resultado de mi Pap. A esas alturas un mero trámite sin demasiada importancia. Un escollo que superaba con éxito en mis propósitos para convertirme en mamá. Exámenes limpios, sinónimo de luz verde para embarazarme con tranquilidad. Con bastante vergüenza y una cuota no menor de irresponsabilidad, confieso que este Pap era el primero que me realizaba en mis treinta y tres años de vida. Interrogando después a otras mujeres de edad símil a la mía, he podido descubrir con bastante sorpresa que, lejos de haber sido la única, son varias las que, igual de inconscientes que yo, jamás se lo han hecho. Sorprendente. Ahora lo sé. Indagando un poco más sobre los motivos de aquel atentado contra uno misma, descubro que las razones son casi las mismas que las que tuve yo en su momento: un temor casi patológico de ir al ginecólogo y, peor aún, que te descubran una enfermedad muy, muy grave. Una vez más, sorprendente. Yo fui porque no me quedaba otra. Si quería ser mamá, no podía pretender que una cigüeña viniera a entregarme la guagua a la puerta de mi casa. Claro, la idea no deja de ser bastante atractiva. Escribir a París y tiempo después, recibir a un crío adentro de un canastito. Pero las cosas, claramente, no funcionaban así, por lo que, con todo mi pesar y mis miedos, fui.
Malas noticias
Como es costumbre, me entregaron el resultado en un sobre, el cual, no sé por qué, no quise abrir hasta que me subí al auto. Me imagino que quería estar sola para leer lo que aquel pedazo de papel tenia que contarme. Con el motor andando, y todavía estacionada en el mismo lugar, sentí cómo me suspendía en el aire, en una dimensión hasta entonces desconocida para mí. La dimensión de un miedo tan fuerte que te llega a paralizar por fracción de segundos, de incertidumbre por no saber qué es lo que tienes, qué te va pasar. Inevitablemente, la palabra cáncer se te viene a la cabeza.
De inmediato llamé a mi ginecólogo, y le leí el resultado de mi Pap: presencia de células anormales concordantes con lesión de alto grado (NIE II ó NIE III). Se sugiere colposcopía y biopsia. Cuarenta minutos después, acompañada de mi marido, el doctor nos explicaba, lo que aquello, que para mí parecía chino, podía llegar a significar. Digo podía, porque, mientras no me hiciera los exámenes de rigor, nada estaba demasiado claro. Debía derivarme a un médico especialista en ginecología oncológica. La palabra oncólogo ya me ponía los pelos de punta. Esa noche, de más está decirlo, apenas pude dormir.
Mi intención siempre fue salir rápido de esto, por lo que sin pensarlo dos veces, al día siguiente me presenté puntual y sumamente nerviosa, en la consulta del doctor Alberto Selman Ginecólogo Oncólogo de Clínica las Condes, el especialista encargado de realizarme la colposcopía. En palabras simples, el colposcopio es una especie de lupa que permite ver en detalle y de manera integra el cuello del útero, y las posibles lesiones que ahí se pueden encontrar. Una vez que el médico encuentra estas lesiones sospechosas, procede a tomar muestras de ellas, o sea, la famosa biopsia. El proceso en total dura unos treinta minutos, no duele, pero sí resulta un poco incómodo, como es de suponer.
Una semana tuve que esperar el resultado de la biopsia. Si bien mi nuevo doctor procuró mantenerme tranquila señalándome que lo mío, lo más seguro, no se trataba de cáncer si no que de lesiones premalignas o precancerosas llamadas neoplasia intraepitelial (NIE) o displasia cervical- esto es el desarrollo de células anormales en la capa epitelial, es decir, en la superficie del cuello del útero, lo cual en la mayoría de los casos se produce por la presencia del virus Papiloma Humano- yo no pude estar tranquila hasta el día que me entregaron la biopsia donde se confirmó que tenía una displasia de alto grado o NIE II.
Eran tres los tratamientos a los cuales podía optar debido a mi condición. Junto al doctor Selman y su infinita paciencia y serenidad para contestar una y otra vez mis dudas, las cuales no eran pocas, analizamos cada uno de ellos: la crioterapia, donde a través de la utilización de nitrógeno líquido se congelan las áreas dañadas. El tratamiento con láser, que es el uso de un rayo de luz intensa para destruir las células anormales, y por último un procedimiento que se llama cono LEEP (procedimiento de escisión electroquirúrgica con asa) o conización del cuello del útero. Mientras la primera de las alternativas se lleva a cabo en la consulta del ginecólogo, las dos últimas se realizan en pabellón, con anestesia local regional o general dependiendo de las preferencias del equipo médico y del paciente; por lo general el procedimiento es de carácter ambulatorio. La conizacion cervical, es un proceso rápido que, como la colposcopía, no dura más de treinta minutos. Durante el cual el médico extrae en forma de cono el tejido dañado con un margen de tejido sano alrededor de la zona enferma, usando corriente eléctrica pasada a través de un arco de alambre delgado para cortar. Además de sacar el área lesionada de manera íntegra, ésta se manda posteriormente a biopsia, lo cual hace del LEEP el mejor tratamiento y diagnóstico para displasias de alto riesgo y fue el procedimiento que, con las directrices de mi doctor, escogimos.
Totalmente curada
Si yo hubiese seguido con mi actitud irresponsable de no hacerme la prueba del Pap, distinto final hubiera tenido esta historia. Si bien es cierto que no todas las displasias cervicales terminan en un cáncer, muchas de ellas, y sobre todo las de alto riesgo, sí lo hacen. Es un proceso lento y silencioso. Estas lesiones premalignas no producen síntoma alguno, la única posibilidad de revelarlas a tiempo es a través del análisis de células presentes en el cuello del útero. Es por esta razón que, sin exagerar, el Pap es de vital importancia para descubrir de esta manera células anormales antes que se transformen en cáncer. Toda mujer mayor de dieciocho años o que haya empezado su vida sexual, debe hacerse este examen una vez al año. No hay excusas que valgan.
La cirugía que me realizaron resultó todo un éxito. La biopsia confirmó los mismos resultados que antes habíamos tenido. No me voy a hacer la valiente ahora ni voy a negar que al entrar a pabellón mi nivel de nerviosismo era tal que no podía articular palabra alguna, ni tampoco dejar de tiritar. Nunca me habían operado. La experiencia me resultaba, en gran medida, escalofriante. Me daba susto la anestesia y no despertar más. Claro, mis miedos fueron infundados. Una hora después desperté sin problemas, no sentía dolor y lista para descansar. Todo había pasado. Las lesiones precancerosas que tenía en el cuello del útero ya eran historia. Podía estar tranquila y agradecer la suerte que tuve. Los días posteriores a la cirugía experimenté un leve sangrado, el cual es absolutamente normal. Después de alrededor de una semana, dependiendo de la persona, por supuesto, cesa. Lo importante es que ahora estoy sana y dentro de unos tres meses aproximadamente podré volver a pensar en embarazarme.
El hecho de que me hayan descubierto aquellos tejidos anormales podía equipararse a haberme ganado el número de la Lotería. Dentro del próximo año debo controlarme cada seis meses para verificar que estas lesiones no vuelvan a aparecer, luego el control se hace anual. Y si volvieran, ya sé que no es el final del mundo. El proceso es tedioso, pero se sobrevive. Lo importante es no dejarse estar para que las lesiones no se transformen en cáncer propiamente tal. Cuando éste se presenta es cuando las células anormales han sobrepasado la capa epitelial superficial del cuello del útero (han invadido el tejido subyacente atravesando la membrana basal de este epitelio). Es importante destacar que en algunos casos los resultados del Pap no son cien por ciento precisos. Un resultado falso positivo, por ejemplo, ocurre cuando a una paciente se le dice que tiene células sospechosas de malignidad cuando en realidad no lo son. Por otro lado, un resultado falso negativo detecta sólo la presencia de células normales cuando la verdad es que existe una lesión. Es por esta razón que se recomienda el Pap anual para aumentar la sensibilidad del examen y de esta manera reducir los resultados falsos negativos.
Silencioso virus
Generalmente la presencia de displasia cervical así como el cáncer del cuello del útero, es generado por la existencia del Virus de Papiloma Humano (VPH), un grupo de más de setenta genotipos de virus, los cuales se transmiten casi siempre sexualmente (incluso con el uso de preservativo) y puede ser absolutamente asintomático. Las cifras señalan que un cuarenta por ciento de la población joven es portadora, pero sólo en un pequeño porcentaje de ella llega a manifestarse de manera clínica, para lo cual puede tomar años en hacerlo. Esto va en estrecha relación con la respuesta inmunológica de cada organismo, es por eso que, una baja de defensas, puede desencadenar el brote de este virus. Algunos causan verrugas o papilomas (tumores benignos) y otros están relacionados al desarrollo de lesiones premalignas y malignas de los órganos genitales externos. Actualmente se están estudiando vacunas para prevenir las lesiones precancerosas y cancerosas vinculadas a algunos genotipos de estos virus. Mientras tanto, lo único que se puede hacer es educar a la población expuesta a prevenir el contagio viral a través de conductas sexuales responsables. Además, promover campañas de detección precoz en controles preventivos de salud y toma de un simple examen como es el Pap.
Recomendaciones:
- No entrar en estado de pánico. Ante un resultado de Pap positivo lo peor es desesperarse antes de tiempo. Las displasias, en cualquiera de sus formas, sea ésta NIE I, II, III o carcinoma in situ (cáncer limitado a la capa superficial de células que reviste el cérvix), son de tratamiento bastante simple y eficaz. Incluso en las lesiones muy iniciales, muchas veces se opta sólo por la observación y seguimiento riguroso del paciente. Si después de un tiempo prudente la lesión persiste o progresa, se procederá a tratarla, sin embargo, muchas veces desaparece por si sola.
- Tratándose de estos casos, donde uno se encuentra desorientada, vulnerable y con una cuota importante de incertidumbre, es muy importante buscar un especialista que, además de destacar como excelente médico, sea un ser humano que entregue confianza, seguridad y mucha calidez. Es necesario crear una buena empatía con él. No se debe tener vergüenza en preguntar todas las dudas que vayan surgiendo, por muy tontas que parezcan.
- No indagar demasiado sobre el tema. Si se busca en Internet, hacerlo sólo en sitios serios y oficiales. Es mucha la sobrecarga de información. Al final confunde aún más. En definitiva, lo mejor es quedarse con lo que dice el médico de uno. Tampoco es conveniente escuchar demasiado lo que dicen los amigos, parientes y conocidos. Cada uno cuenta una historia distinta con lo que, nuevamente, confunden y nos dejan peor.
- Como en todo orden de cosas, tratar siempre de mantener una mentalidad positiva y confianza en que todo va a salir bien. Nada es tan malo como parece, sobre todo cuando hablamos de lesiones premalignas e incluso cuando el cáncer está presente. Recordar, por último, que si todas las mujeres se realizaran el Pap con la regularidad que requiere, la mayoría de estas lesiones precancerosas se descubrirían y tratarían a tiempo, evitando así el desarrollo de un cáncer invasor.
jueves, 10 de enero de 2008
Mi libro en la librería

Hoy fui a la libreria Antártica para comprar un libro, obviamente.
Entonces voy yo entrando cuando de pronto me topo con mi libro en el módulo de novedades. Muchos libros de distintos autores y ahí el mío. No lo podía creer. Es muy rara la sensación de encontrarse con la obra de uno en una librería. Como que me daba verguenza y orgullo al verlo ahi muy instalado.
Me paré frente a los libros mios que estaba poniendo el vendedor. Nuevitos. Recién salidos del horno. Entonces el vendedor, todo curioso él, agarra mi libro y empieza a hojearlo. Yo al lado lo espiaba disimuladamente. Y el vendedor vamos hojeándolo con total interés y empieza a leer mi cuento y luego se va a la contratapa para ver quién lo escribió!
Entonces me acerco y le digo: le parece conocida esa cara?
Y él mira la foto y luego mi mira a mí y luego la foto de nuevo y me dice: eres tú!!!
Y yo: siiiiii, soy yo. Déjelo ahí en primer lugar!
Fue una sensación bastante rara para ser franca. Media pudorosa.
En definitiva caminé para otra dirección y el vendedor se quedó largo rato con mi libro en la mano.
Luego salí de la librería sin haber comprada nada porque en ese momento no me podía concentrar para escoger un buen título.
miércoles, 9 de enero de 2008
DIA DE PREMIACION



Ayer fue un día movido.
Al mediodía tuve un almuerzo y conferencia de prensa con la Nicole Krauss. Me acerqué a ella, la saludé y conversamos harto rato. Incluso nos sentamos al lado durante al almuerzo.
La verdad es que llegué bastante nerviosa porque no conocía a nadie. Sin embargo, la gente se fue acercando a mí y me felicitaban. Poco a poco me presentaron a más personas hasta que no paré de conversar. El Team Paula se portó magnífico porque ellas fueron las que me presentaron a todo el mundo y no me dejaron sola.
Conversé con Rafael Gumucio y su señora, ambos muy simpáticos. Así como la Andrea Jeftanovic, Marco Antonio de la Parra, y las periodistas de la revista. El almuerzo fue muy relajado y me quedé hasta el final.
Después, a las 7:30 de la tarde fue la premiación en la Universidad Finnis Terrae. Parimos en auto con Felipe y mi hermana. Metidos en un taco horroroso en Providencia pensé que no íbamos a llegar. Hasta que llegamos y nos sentamos en una fila atrás. Yo no había visto el libro. Fue raro verlo y verme a mi en la contratapa. Ver mi biografía. Guau! No lo podía creer. Entonces me saqué fotos con el libro y sentía que esa era MI noche.
Estaba el jurado en pleno: la Carola Díaz, Rafa Gumucio, Nicole Krauss, Roberto Brodsky. Además de la editora de la revista. Todos hablaron de mi cuento y dijeron que por unanimidad lo habían escogido como ganador. Sin duda alguna. Entonces Felipe me decía al oido: creete la muerte...
Después mi cuñado me dijo: Yo creo que tú no captas la dimensión de esto..
Y yo nerviosa porque ya me tocaba hablar. A capela. Improvisar. Sin discurso. Sin nada.
Hasta que entregaron los premios de menor a mayor y llegó mi turno. La Nicole Krauss me pasó el mío y nos retrataron varias veces. Nunca me habían sacado tantas fotos como ayer.
De ahí me senté en "el podio" y micrófono en mano me largué a hablar. Y dije que yo escribía hacia mucho tiempo y que para darme a conocer habia decidido participar en concursos. Y participé en el primero y gané! Luego hablé de Felipe y de su historia y la inspiración que me habia dado para escribir ese cuento. Finalmente le dediqué el cuento a él y a sus hermanos fallecidos.
El libro ya está en las librerias y se llama "Cuestion de genetica". PRegunten por él y comprenlo!!!!!!!!!!!!!!!!!!
domingo, 6 de enero de 2008
CUMPLEAÑOS



Hoy seis de enero es mi cumpleaños.
Siento que el tiempo pasa demasiado pero demasiado rápido y por esa razón también siento que hay que hacer las cosas pronto porque antes que me de cuenta voy a estar celebrando mi cumpleaños número 36!
Anoche celebré con mis amigos y hoy con mi hermana y sobrinitas. Más Felipe y la Clau y Juan Carlos que vinieron a almorzar.
Este martes tengo la premiación del concurso de cuentos. El viernes me llamaron para avisarme que tenía que decir "algunas palabras". Nada muy preparado. Lo que me salga en el momento.
Al mediodía me invitaron a una conferencia de prensa con Nicole Krauss y a un almuerzo con ella y escritores.
Esto empezando bien este nuevo año de vida. Haciendo lo que me gusta y estando con la gente que más quiero.
Este año también quisiera publicar un libro con cuentos y trabajar en un novela. El libro de cuentos va super avanzado, pero le queda todavía un tiempo de maduración.No quiero apurarme.
Ahora voy a la piscina con mis sobrinas porque hace muchisimo calor en Santiago. El teclado de este computador está hirviendo y mi departamento parece sauna. Claro que no me quejo porque a mí el calor me encanta.
Ah! y mi viaje a Concepción, la Navidad y el año nuevo estuvieron buenísimos. En compañia de Felipe y mi familia.
La conjugación perfecta para estar bien!
miércoles, 19 de diciembre de 2007
Navidad y fin de año
Este es el último post del año.
Mañana o pasado mañana, depende de Felipe y su trabajo, me voy a Conce. Y estoy feliz porque Santiago está colapsado. Colapsada las calles, el mall, el supermercado. Todo. La gente anda como desquiciada comprando regalos y sumergida en una vorágine comercial digna de...los días previos a Navidad!
Quiero descansar y sentir el olorcito a campo y bosque del sur.
Es increíble cómo se pasó el año. Parece que cada vez se pasa más y más rápido. Llega a dar susto.
Esta semana me he dedicado a escribir y revisar mis cuentos. Tengo siete y quisiera llegar a un total de 10 para poder publicar un libro con ellos. Lo que más me cuesta es tener el tema. Pensar sobre qué escribir. Una vez que sé eso, el camino se me hace más fácil.
Mi espíritu navideño en este momento es como el espíritu navideño de una familia judía. O sea, algo cercano a cero.
La Navidad no es precisamente una de mis fechas más queridas del año. Yo pienso que eso cambiará el día que tenga hijos y mi Navidad gire en torno a ellos. Ahora, para mí, gira en torno a mis sobrinas. Ellas le han dado un nuevo significado a esta fecha. Voy a la casa de mi hermana a pasar la Pascua porque me alegra estar con ellas y ver sus caritas de extasis con el tema del viejito pascuero y su alegría al abrir los regalos.
Cuando chica yo también era así y amaba la Navidad. Luego la familia anduvo un poco colapsando y ya nunca más disfruté tanto estas fechas como cuando era pequeña y el mundo era aún bastante PINK.
Este año mi papá ha estado bastante enfermo. Cumplió 74 y se le vinieron todos los años encima. Ese tema me ha tenido super preocupada y me mata de la pena. Estoy constantemente pendiente de él. Desde Santiago. Llamándolo por teléfono y dándole ánimo, porque a veces el ánimo le decae y se siente viejo y está chato de andar de doctor en doctor. Comprensible. Es realmente terrible ver a los papás envejecer y enfermarse. Lamentablemente es algo por lo que cada uno vamos a pasar, sin embargo, me gustaría haber postergado esta pena unos años más. Ojalá pueda tener un hijo y darle esa alegría porque él con quien más goza en este mundo, es con sus nietas. Esta Navidad quiero estar cerca de él. Por otro lado, me da pena porque no voy a estar con mi mamá. El cuento de nunca acabar en mis navidades. Nada que hacer.
Trato de hacer lo mejor posible y cumplirle a todo el mundo pero a veces, simplemente, no se puede. Además que es agotadorrrrrr.
Creo que me tengo que preocupar de mi y de formar mi familia. De Felipe y de que venga luego el bebé. Aunque suene egoista. Esas son mis prioridades. Así como también potenciar el buen momento en mi carrera literaria después de haber ganado el concurso de cuentos de la Paula. Ese, sin duda, ha sido el mejor logro profesional de este año. Y de siempre. Fueron muchos años de intentarlo y este año, el 2007, vi por primeras vez los primeros frutos de esta perseverancia.
En fin. Que se nos va el año a pasos agigantados.
Ojalá Felipe termine luego sus cosas para irnos al sur. Ya veo que esto será el día viernes.
Feliz Navidad a todos y trataré de empaparme un poco más con espíritu navideño. El año pasado saqué una carta del correo y escogí la de una niñita que pedia una bicicleta. Fui a comprar una linda bici y la subí al auto. La niñita vivia en La Pintana y con Felipe, camino a Conce, partimos a La Pintana a dejar de regalo la bici. No miento si digo que estuvimos como tres horas dando vueltas buscando la casa. Me bajé a preguntar un montón de veces. Me mandaban para un lado y para el otro. Nunca encontramos la casa y deprimida partimos a Conce con la bici pensando en la pobre niñita sin su regalo. Finalmente se la regalé al señor que trabaja en el super donde voy yo siempre. Quedó feliz con la bici.
Algo haré este año para ayudar a alguien que no reciba regalos. Al final, ese es el espiritu navideño que más me gusta. Junto con los olores y las luces y la música. Si! me encanta la musica de Navidad. Es un flask back a cuando vivia en EEUU.
Lindos recuerdos.
Mañana o pasado mañana, depende de Felipe y su trabajo, me voy a Conce. Y estoy feliz porque Santiago está colapsado. Colapsada las calles, el mall, el supermercado. Todo. La gente anda como desquiciada comprando regalos y sumergida en una vorágine comercial digna de...los días previos a Navidad!
Quiero descansar y sentir el olorcito a campo y bosque del sur.
Es increíble cómo se pasó el año. Parece que cada vez se pasa más y más rápido. Llega a dar susto.
Esta semana me he dedicado a escribir y revisar mis cuentos. Tengo siete y quisiera llegar a un total de 10 para poder publicar un libro con ellos. Lo que más me cuesta es tener el tema. Pensar sobre qué escribir. Una vez que sé eso, el camino se me hace más fácil.
Mi espíritu navideño en este momento es como el espíritu navideño de una familia judía. O sea, algo cercano a cero.
La Navidad no es precisamente una de mis fechas más queridas del año. Yo pienso que eso cambiará el día que tenga hijos y mi Navidad gire en torno a ellos. Ahora, para mí, gira en torno a mis sobrinas. Ellas le han dado un nuevo significado a esta fecha. Voy a la casa de mi hermana a pasar la Pascua porque me alegra estar con ellas y ver sus caritas de extasis con el tema del viejito pascuero y su alegría al abrir los regalos.
Cuando chica yo también era así y amaba la Navidad. Luego la familia anduvo un poco colapsando y ya nunca más disfruté tanto estas fechas como cuando era pequeña y el mundo era aún bastante PINK.
Este año mi papá ha estado bastante enfermo. Cumplió 74 y se le vinieron todos los años encima. Ese tema me ha tenido super preocupada y me mata de la pena. Estoy constantemente pendiente de él. Desde Santiago. Llamándolo por teléfono y dándole ánimo, porque a veces el ánimo le decae y se siente viejo y está chato de andar de doctor en doctor. Comprensible. Es realmente terrible ver a los papás envejecer y enfermarse. Lamentablemente es algo por lo que cada uno vamos a pasar, sin embargo, me gustaría haber postergado esta pena unos años más. Ojalá pueda tener un hijo y darle esa alegría porque él con quien más goza en este mundo, es con sus nietas. Esta Navidad quiero estar cerca de él. Por otro lado, me da pena porque no voy a estar con mi mamá. El cuento de nunca acabar en mis navidades. Nada que hacer.
Trato de hacer lo mejor posible y cumplirle a todo el mundo pero a veces, simplemente, no se puede. Además que es agotadorrrrrr.
Creo que me tengo que preocupar de mi y de formar mi familia. De Felipe y de que venga luego el bebé. Aunque suene egoista. Esas son mis prioridades. Así como también potenciar el buen momento en mi carrera literaria después de haber ganado el concurso de cuentos de la Paula. Ese, sin duda, ha sido el mejor logro profesional de este año. Y de siempre. Fueron muchos años de intentarlo y este año, el 2007, vi por primeras vez los primeros frutos de esta perseverancia.
En fin. Que se nos va el año a pasos agigantados.
Ojalá Felipe termine luego sus cosas para irnos al sur. Ya veo que esto será el día viernes.
Feliz Navidad a todos y trataré de empaparme un poco más con espíritu navideño. El año pasado saqué una carta del correo y escogí la de una niñita que pedia una bicicleta. Fui a comprar una linda bici y la subí al auto. La niñita vivia en La Pintana y con Felipe, camino a Conce, partimos a La Pintana a dejar de regalo la bici. No miento si digo que estuvimos como tres horas dando vueltas buscando la casa. Me bajé a preguntar un montón de veces. Me mandaban para un lado y para el otro. Nunca encontramos la casa y deprimida partimos a Conce con la bici pensando en la pobre niñita sin su regalo. Finalmente se la regalé al señor que trabaja en el super donde voy yo siempre. Quedó feliz con la bici.
Algo haré este año para ayudar a alguien que no reciba regalos. Al final, ese es el espiritu navideño que más me gusta. Junto con los olores y las luces y la música. Si! me encanta la musica de Navidad. Es un flask back a cuando vivia en EEUU.
Lindos recuerdos.
lunes, 10 de diciembre de 2007
Viaje a Conce



La semana pasada fui a Concepción. Estuve de lunes a viernes. Y se me hizo cortísimo.
Llegué el lunes a las dos. Me fui derecho al mall a comer una hambuerguesa del Rich. para quien vaya a CCP, son las mejores hamburguesas que conozco!
Yo antes no comía carne. Nada. Sin embargo, hace cosa de un año, empecé a comer un poco. Carne en empanadas. Carne en lasaña. Carne camuflada en distintas comidas. Pero, ahora me como el brontosaurio tal cual como es. Sin camuflaje. Trato de no hacerlo tan seguido, pero en fin, como que "el cuerpo me lo pide" y me entran unos antojos tremendos de comer vaca. Pobre.
Después de mi hambuerguesa tomate, palta, pepinillo, fui a la casa de mi amiga Carmen a hacer hora para aterrizar posteriormente en la casa de mi hermana. Ahí estaba la Domi y Agus, mis sobrinillas esperándome. Les di la comida y corrí a la casa de la Pía.
Tuve que volar para allá para alcanzar a ver a Anibalito despierto. Pero, no fue necesario. Pues Anibalin estuvo despierto durante todo el rato!
La Pia es mi mejor amiga de la tierna tierna infancia y ahora vive en Modena. Cada dos años viene a Chile por lo que hay que aprovechar esos viajes y verlo lo máximo posible. Me encanta ir a la casa de la Pía. Es como estar en mi propia casa, llena de recuerdos, olores, lugares que están clavados en mi memoria para siempre.
A orillas del rio Bío bío, es hermosa.
Al día siguiente almorcé con la Claudia, una compañera de colegio (SSCC), periodista igual que yo que trabaja en el Diario El Sur de Conce. Almorzamos en un lugar super rico. Chiquito. Sólo una barra y el chef detrás de ella cocinando a la vista de todos los comensales. La especialidad es comida thai. Deliciosa.
Luego partí a ver a mis sobrinitas. Mi agus estaba enferma pero x suerte luego de la siesta se anduvo recuperando. Tremendo susto que pasó mi pobre sis.
En la noche me junté con la Vero y dos amigas más y fuimos a copuchar al "Madero". Volví al depto de mi papá, donde me alojé, tipo medianoche.
Al día siguiente almorcé con la Pía y su hermana Paula en el centro. Luego fui a ver a mis sobrinitas...again...es que las adoro!!!!!!!!!! Agus ya estaba bien pero con los coletazos del resfriado.
En la noche fui al cumple del Matias, sobrino de la Pia, que cumplia 16. Me invitaron porque soy como parte de la familia. Habitué de las celebraciones familiares. Cumpleaños, 18s, aniversarios, etc etc etc.
El jueves almorcé con mi amigo y abogado tramitante de mi divorcio, Enrique. Ese día llovía y no paraba de llover. En la tarde adivinen donde fui.........siii! a la casa de mi sis. Ahí dormi siesta y jugué con Agus y Domi. En la noche fui a un cumple de una amiga, la Silvia.
El viernes almorcé con mi pobre papá que se quejaba que no me habia ni visto, aunque todos las mañanas tomamos desayuno juntos. Luego me volví a stgo previo pasada a despedirme de........siii! sis, agu y domi.
Regresé con pena. SIempre vuelvo triste.
Hoy lunes ya estoy con menos pena pero planeando mi proximo viaje para la Navidad.
Me gusta ir a Conce pero no sé si volveria a vivir allá. Tendría que pensarlo mil veces.
De stgo me gusta el clima. Amo el calor. El verano largo largo. En Conce...ufff...nunca se sabe y el verano dura con suerte dos meses y ya.
De Stgo odio los tacos y el estres de la gente cuando maneja. El cual tb lo vi en Conce en esta oportunidad.
Tengo muy buenas amigas que viven acá, nos juntamos, salimos, lo pasamos bien. En conce, las ofertas de salidas son siempre las mismas. Auqnue para ser franca, soy pesima pa salir y prefiero mil veces juntarme en una casa.
En stgo hay muchas posibilidades de crecimiento y educación y laborales. Y eso tb me resulta muy atractivo. Los talleres literarios que he hecho acá jamás los podria haber hecho allá. Me gustan los cines y no EL cine que hay en Conce (o el único que conozco en el mall). Todo acá hay más. Más tiendas, más restoranes, más parques, más diversión, más cultura, más calor- la feria de los paises del Parque Araucano del fin de semana pasado qeu estuvo increible- y claro, más de las cosas malas: más estres, mas distancias, más caro.
De Conce me gusta lo verde. Por donde se mire hay un verde inmenso. Maravilloso. Acá, los cerros pelados. Aunque si Los Andes en invierno es una postal preciosa.
En fin, todo tiene su lado bueno y su lado malo. Intento x estos días ver el lado bueno de las cosas y del lugar donde estoy. Las dos ciudades me gusta pero la camiseta de Conce, esa no me la voy a sacar nunca nunca. Cada día crece más. Es una ciudad grande, próspersa con buenos lugares para visitar.
Ahora sigo con mi libro de cuentos y leyendo. Ya terminé el libro de Capote, buenisimo y ahora estoy con La historia del amor, de la Nicole Krauss que tb fue jurado del concurso y va a estar en la premiación.
El libro es bueno pero un poco enredado.
Ya les contaré cuando lo termine.
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