Me confieso: estoy enamorada. Profunda y completamente enamorada. A más no poder. Estoy tan enamorada que me duele un poquito. Me angustia tanto amor que siento. No lo puedo controlar. Creo que nunca antes me había pasado así. Con esta intensidad. Con esta devoción. No soy capaz de decir que no. De negarme a alguna petición. De enojarme. Y eso que yo soy muy, muy enojona. Esos ojitos me miran y yo sucumbo. Y me derrito entera. Quisera estar todo el tiempo con ellas. Todo el tiempo del mundo. Quisiera comprarles la luna si me la pidieran. Quisiera que nunca sufran. Que nunca sientan dolor. Que nunca tengan pena. Que nadie las haga daño. Me volví de Estados Unidos para estar cerca de ellas. Y no vivir en países separados. Quería verlas crecer. Reír. Jugar y saltar. No quería perderme nada. Amo con total devoción a mis sobrinas. Me las quisiera comer. Apretarlas hasta que se peguen a mi como una lapa. No soporta que sufran. Corro ante cualquier indicio de pataleta. Corro a complacerlas. Soy lo peor que hay en términos educacionales, pero no me importa. Porque no tolera verlas llorar. Pasarlo mal. Estar tristes. Me angustia pensar que van a crecer, y van a dejar de ser niñas. De impactarse con cualquier cosa. De creer todo lo que les digo. Como por ejemplo que pasó el Ratón Pérez en la mitad de la noche con una bolsa grande, grande llena de monedas. Y ellas abren sus ojos, tan grandes como la bolsa del ratón Pérez y me miran conmocionadas. Cómplices conmigo con aquel tamaño secreto que acabo de develar. No quiero que se hagan grandes. Quiero que sean siempre así, chiquitas, pequeñitas, revoltosas, atuénticas.
Mis maravillas queridas, han llegado a mi vida a alegrarme el corazón y el alma. Les quedaba debiendo un post. Acá está para cuando aprendan a leer.
miércoles, 18 de febrero de 2009
lunes, 2 de febrero de 2009
domingo, 25 de enero de 2009
Hoy
Hoy quiero decirte que ya pasó un año desde tu partida. Pero. Qué es un año para ti? Un año tal vez es lo que tarda en caer la hoja del árbol. Y tocar el suelo. Allá donde tú estás, un año quizás no es nada, porque según lo que dicen, el tiempo y el espacio no existen, en el lugar donde estás. Y sin embargo, acá donde aún sigo yo, un año son 365 días y en cada uno de ellos, hoy te quiero decir, que me he acordado de ti. A veces con pena y nostalgia, en su mayoría, otras con alegría al recordar los mejores pasajes que compartimos juntos: cuando nos conocimos, cuando vivíamos en concepción, cuando estuvimos un año viviendo en EEUU. No sabes lo bien que lo pasé. No sabes todos los recuerdos fantásticos que tengo de ese año. El mejor de todos contigo. Santiago. Santiago fue el comienzo del fin de nuestra historia. En Santiago cambiaste. Y te fuiste. Y lo nuestro se acabó. En Santiago te convertiste en otra persona y nunca comprendí muy bien lo que te pasó. Pero. Ahora, un año después, entiendo que tal vez, me protejiste, y te fuiste antes para que yo no muriera contigo el día de tu partida, pues bien sabías que eso yo no lo podría superar. Nunca. Entonces todas las piezas encajan como en un buen puzzle. Y alguien, o quizás tú, te sacó de mi camino a tiempo. Hoy quisiera preguntarte si me escuchas. Si me ves. Dime una cosa: Puedes verme? Puedes leer mis pensamientos? Puedes oir lo que te digo? Puedes leer lo que te estoy escribiendo ahora? Es verdad lo que me dijiste días después de tu partida? Es verdad que me vas a proteger siempre y que siempre estarás detrás mio y de F, ayudándonos a caminar juntos? Estás realmente con sus hermanos? Es verdad lo que me dijiste o sólo lo soñé? Así como he soñado tantas veces contigo. Las señales que he recibido tuyas son señales o son meras coincidencias? Cómo lo puedo saber? Sabes que hoy en EEUU tienen un presidente negro y que Bush, el hombre que no soportábamos, se fue a vivir a Texas? Lo sabes? Sabes que cuando vi el cambio de mando por la televisión me acordé de ti. Mucho. Me acordé de cuando vivíamos en DC y de todos los paseos que hicimos. De todas las veces que recorrimos la ciudad arriba de nuestro Ford Taurus verde. Qué será de ese auto? Sabes tú, allá donde estás, que tu funeral fue el día más triste de mi vida. Y los días siguientes también. Que lloré tanto, tanto. Y F lloró conmigo. Sin haberte conocido. Él lloraba por ti. Todos llorábamos por ti. Sabes que me llamó mucha gente? Y recibí muchos correos cariñosos de gente con la que no hablaba hace años? Lo sabes tú? Sabes que antes de que partieras te hablé. Y te dije que te soltaras de tu cuerpo y dejaras de sufrir. De luchar por una vida que ya no tenía sentido. Te dije que ya habías hecho lo que tenías que hacer acá. Que te necesitaban en otro lado. Para hacer cosas más importantes. Entonces supe que esa noche te irías. Y apagué mi teléfono celular. Y sin pensarlo, me tomé algo para dormir. Bendita pastilla que me ayudó a desconectarme de todo y me dejó inconciente en un sueño profundo que sólo se vio interrumpido cuando me vinieron a avisar sobre lo de tu partida. Pero. Yo ya sabía que tú te habías ido. Y que acá, en este plano, ya no estabas.
A tu funeral te llevé unas rosas blancas que corté de nuestro jardín. Y te las dejé encima de tu ataud. Conocía a muy poca gente. Tu funeral fue una escena surrealista. Donde nada tenía mucho sentido. Había tanta gente que nunca conocí. Tanta gente. Cómo había cambiado tanto tu vida en tan solo un año? Aún no me lo explico. Me sentí fuera de lugar y aún así, me enfoqué en ti, en nuestros cinco años juntos, en los mejores momentos que compartimos, y el resto, los extras de la película, se desvanecieron de mi vista y di rienda suelta a las emociones que en ese minutos me embargaron. Entonces comencé a escribir esta novela. Y todos esos sentimientos se volcaron al papel. Porque tú sabes que lo mío es escribir. Y, también sabes, que eres parte principal en este proyecto. Hoy quiero desearte un bueno viaje. Hoy quiero pedirte, que si puedes, me acompañes en el mio. Y tal vez, si es que todo lo que dicen es cierto, nos vamos a volver a ver. Me encantaría que así fuera. Si no, qué sentido tiene todo esto?
A tu funeral te llevé unas rosas blancas que corté de nuestro jardín. Y te las dejé encima de tu ataud. Conocía a muy poca gente. Tu funeral fue una escena surrealista. Donde nada tenía mucho sentido. Había tanta gente que nunca conocí. Tanta gente. Cómo había cambiado tanto tu vida en tan solo un año? Aún no me lo explico. Me sentí fuera de lugar y aún así, me enfoqué en ti, en nuestros cinco años juntos, en los mejores momentos que compartimos, y el resto, los extras de la película, se desvanecieron de mi vista y di rienda suelta a las emociones que en ese minutos me embargaron. Entonces comencé a escribir esta novela. Y todos esos sentimientos se volcaron al papel. Porque tú sabes que lo mío es escribir. Y, también sabes, que eres parte principal en este proyecto. Hoy quiero desearte un bueno viaje. Hoy quiero pedirte, que si puedes, me acompañes en el mio. Y tal vez, si es que todo lo que dicen es cierto, nos vamos a volver a ver. Me encantaría que así fuera. Si no, qué sentido tiene todo esto?
lunes, 19 de enero de 2009
Mesa para uno
Así se titula mi primera novela: Mesa para uno. Trata -en muy grandes rasgos- de una mujer soltera, que va contra todo tipo de prejuicios y ella se planta en su mesa para uno. A sus treinta y tantos. Mientras todos emparejados, ella se sienta en su mesa. Sola. Y le vale madre. Esta semana, he ido dos veces al mall y las dos veces tuve hambre y las dos veces entré a uno de mis restoranes favoritos y pedí una mesa para uno. Me senté, vi la carta, pedí mi comida y la engullí feliz. Estoy feliz con mi nueva modalidad. Me costó treinta y tantos implementarla pero estoy realmente contenta con haberlo hecho. Me evito el tema de buscar a alguien que me acompañe. Ponerme a llamar por teléfono. Coordinar horarios, etc. Si me da hambre, me planto en el lugar que me gusta y como. Acá en este país de cartuchos y gente cuadrada, no se usa mucho eso de salir a comer solo, podrían hacerlo, porque es muy práctico, además de barato. La cuenta siempre sale muy económica. Claro, cómo no, si era mesa para uno.
lunes, 22 de diciembre de 2008
8 mil veces 8 mil
Estamos a 22 de diciembre y ya he celebrado tres navidades. La primera en mi casa con la familia de F y lo pasamos, in-cre-i-ble. Por Dios que nos reimos. Me caen tan bien.
Este año viajé a conce como un YO-YÓ. Pa acá, pa allá, pa acá de nuevo y pa allá otra vez. He ido a Viña dos veces este mes. Vi 8 mil casas. 8 mil departamentos. Escribí cien páginas de mi novela. Escribí un libro de cuentos. Me hice seis inseminaciones. Me hice 8 mil exámenes de sangre. 8 mil ecográfias. Fui a la CLC (Clínica acá en Santiago) alrededor de 8 mil veces también. Me hice amiga de gente nueva. Buenas, buenas amigas. Falleció mi ex marido y comencé a pensar todos los días que en cualquier momento alguien se puede morir. Y no paro de hacerlo. Este año le di 8 mil besos y 8 mil abrazos a mis sobrinas. Este año me peleé otras 8 mil veces con mi F y lo quiero cada día más. Y más y más. Este año me hice amiga de las hamburguesas y del té verde, tomándome 8 mil letros de él. Este año decidí que la próxima Navidad tal vez la quiero pasar en mi casa. O tal vez no. Este año chateé con mi amiga Pame 8 mil horas y hablamos siempre del mismo tema. Este 2009 es nuestro año, Pame !!!
Y bueno, este año escribí no sé cuántos post y estuve 8 mil veces a punto de cerrar este blog para no ventilar mi vida privada pero luego pienso que acá escribo puras cosas que no me importan ventilar porque lo privado privado, eso va en la novela que estoy escribiendo !!!
Feliz Navidad. Feliz cumpleaños del niño Jesús a todos. Este año pienso, por 8 mil vez consecutiva, que no hay fecha más complicada que la Navidad y el año nuevo.
Feliz 2009
Este año viajé a conce como un YO-YÓ. Pa acá, pa allá, pa acá de nuevo y pa allá otra vez. He ido a Viña dos veces este mes. Vi 8 mil casas. 8 mil departamentos. Escribí cien páginas de mi novela. Escribí un libro de cuentos. Me hice seis inseminaciones. Me hice 8 mil exámenes de sangre. 8 mil ecográfias. Fui a la CLC (Clínica acá en Santiago) alrededor de 8 mil veces también. Me hice amiga de gente nueva. Buenas, buenas amigas. Falleció mi ex marido y comencé a pensar todos los días que en cualquier momento alguien se puede morir. Y no paro de hacerlo. Este año le di 8 mil besos y 8 mil abrazos a mis sobrinas. Este año me peleé otras 8 mil veces con mi F y lo quiero cada día más. Y más y más. Este año me hice amiga de las hamburguesas y del té verde, tomándome 8 mil letros de él. Este año decidí que la próxima Navidad tal vez la quiero pasar en mi casa. O tal vez no. Este año chateé con mi amiga Pame 8 mil horas y hablamos siempre del mismo tema. Este 2009 es nuestro año, Pame !!!
Y bueno, este año escribí no sé cuántos post y estuve 8 mil veces a punto de cerrar este blog para no ventilar mi vida privada pero luego pienso que acá escribo puras cosas que no me importan ventilar porque lo privado privado, eso va en la novela que estoy escribiendo !!!
Feliz Navidad. Feliz cumpleaños del niño Jesús a todos. Este año pienso, por 8 mil vez consecutiva, que no hay fecha más complicada que la Navidad y el año nuevo.
Feliz 2009
miércoles, 17 de diciembre de 2008
Buscando casa
Estoy buscando casa. He visto alrededor de 8 millones de ellas. Siempre, cuando las visito, pregunto de pura curiosa que soy, por qué la venden. Y adónde se cambian. Un día, interrogando como siempre al dueño, le pregunto por qué se van.
- Es que mi papá se murió hace unos meses atrás. Y mi mamá lo está viendo por todas partes. Dice que lo ve sentado en el living.
Después de tan brillante frase, continúa mostrándome el inmueble, como si nada. Y yo, escapando de la casa fantasma lo más rápido posible. Para nunca más volver a entrar.
Viendo otra casa que estaba cerca de un colegio que me gustaría para los hijos que voy a tener, le digo al corredor que me gusta el sector por la cercanía con él. Y que también, dentro de los otros colegios que tengo en mente para el futuro, está la Alianza Francesa (F estudió ahí y lo ama).
El corredor muy amablemente me dice que el colegio número uno es muy bueno pero la Alianza es muy malo pues los niños son en su mayoría hijos de padres separados y familias disfuncionales. Familias raras. Enredadas. Freaks. Casi tan freak como el mismo corredor.
- Es que mi papá se murió hace unos meses atrás. Y mi mamá lo está viendo por todas partes. Dice que lo ve sentado en el living.
Después de tan brillante frase, continúa mostrándome el inmueble, como si nada. Y yo, escapando de la casa fantasma lo más rápido posible. Para nunca más volver a entrar.
Viendo otra casa que estaba cerca de un colegio que me gustaría para los hijos que voy a tener, le digo al corredor que me gusta el sector por la cercanía con él. Y que también, dentro de los otros colegios que tengo en mente para el futuro, está la Alianza Francesa (F estudió ahí y lo ama).
El corredor muy amablemente me dice que el colegio número uno es muy bueno pero la Alianza es muy malo pues los niños son en su mayoría hijos de padres separados y familias disfuncionales. Familias raras. Enredadas. Freaks. Casi tan freak como el mismo corredor.
miércoles, 3 de diciembre de 2008
Publicidad callejera
Domingo. Nueve de la noche. Veníamos de regreso de la casa de mis suegros. Un matrimonio muy buena onda. Simpáticos. Divertidos. Me caen muy bien. Pues veníamos de regreso de su casa y F me pregunta qué hay para comer. Yo le dije que nada. Que quería hacer tallarines con salsa de tomates. Qué más se puede hacer cuando no hay nada para comer? No sé. Yo siempre hago tallarines. Entonces F me dice que no quiere comer eso. Y yo le digo que se joda un poquito. Que entonces no come porque no se me ocurre nada más. Cuando de pronto veo una tremenda publicidad sobre mi cabeza. Con una hamburguesa jugosa. Tomate. Lechuga. Cebolla. Mmmmmm. Deliciosa. Y yo, la vegetariana, la que seguía una dieta alcalina de puras verduritas, digo: Quiero ir al McDonald. Dónde hay uno? Y entonces comenzó la odisea de encontrar un McD. Claro, porque nosotros nunca vamos. Cómo íbamos a saber? Y recorrimos todo Santiago hasta que pillamos uno. Me bajé corriendo. Hice una tremenda fila. Parece que todo el mundo andaba antojado. Luego de un rato, me subí al auto con mi bolsida que en su interior contenia dos hambuerguesas y papas fritas. Las comimos FE-LI-CES. Hacía alrededor de quince años que no pisaba un McD. Y x Dios que me gustó. Estaba increible. Miraba de reojo a F. Que se las da de vegetariano. Lo hubieran visto.
Lo que hace la publicidad.
Lo que hace la publicidad.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)